Díaz, Carlos2019-09-252019-09-252014-11-041984http://hdl.handle.net/20.500.12424/213412"Existe el mal, es un doloroso misterio de iniquidad. En ocasiones el mal se concentra, exuda, empapa, sofoca, hunde. Entonces es la cámara de los horro-res: «Para mí —dice Baroja en "La dama errante"— la vida española de hoy es como una momia envuelta en vendas, o, mejor quizá, como una figura de un escaparate ortopédico, cojas, mancas, llenas de férulas, de vendajes y de aparatos». Mientras sea «la vida española», la cosa, aunque dolorosa, camina. Peor anda el tema cuando soy yo quien lleva encima apositos y muletas, aunque hablar de ellos en abstracto es, pese a todo, soportable, como Cuando Schopenhauer, maestro del tema, asegura: «La vida de cada uñó de nosotros, vista en su conjunio, de una ojeada... es una verdadera tragedia; pero cuando hace falta, paso a paso, agotarla en detalle, toma el aspecto de una comedia». Insisto, mientras se hable en esos términos, mientras lo que se narre sea el dolor de «cada uno de nosotros», como somos muchos todavía podemos defendernos, nos toca a menos. Pero, ¿y mi vida, Dios mío? Es mi vida la que se anonada y retuerce en el sufrir día a día, gota a gota."spaCreative Commons Copyright (CC 2.5)philosophyagnosticismpainhopeevilPolitical ethicsCommunity ethicsLifestyle ethicsMinority ethicsDesesperantes y desesperados [Hopeless and desperate]Article