Mejía Guerra, Juan Antonio2019-09-252019-09-252016-08-192016http://hdl.handle.net/20.500.12424/156293"Honduras agoniza, toca fondo. Sus sectores más empobrecidos se debaten entre morir de hambre en el anonadamiento pasivo y cruel de sus comunidades, morir en el camino migrando adonde sea, o en un intento por sobrevivir o morir en las calles siendo parte del eslabón más bajo del crimen organizado dirigido en buena parte por connotadas personalidades provenientes del mundo empresarial, político, militar y policial. El 80% de la población hondureña es pobre, y de esta población pobre, el 60% vive en condiciones de extrema pobreza. En un país rico en bienes naturales, el despojo condena a la población a vivir enajenada de tales recursos. La causa se resume en una frase de Eduardo Galeano: «La riqueza de la naturaleza les condena a la miseria». En verdad, con el cúmulo de bienes naturales que posee esta nación y con una población que ronda los 8 millones y medio de habitantes, Honduras podría fácilmente perfilar su ruta hacia un desarrollo incluyente; claro, si contara con una administración honesta, eficiente, nacionalista y visionaria. Pero lo que ocurre es justamente lo contrario."spaWith permission of the license/copyright holderHondurasLatin Americainequalityeconomynatural resourcesPolitical ethicsEconomic ethicsCommunity ethicsMinority ethicsEnvironmental ethicsLa desigualdad y sus consecuencias [Inequality and its consequences]Article