Pixley, Jorge2019-09-252019-09-252013-05-2519911390-0374http://hdl.handle.net/20.500.12424/190343"En los últimos treinta años los biblistas hemos aprendido, para sorpresa nuestra, acerca de la capacidad del pueblo cristiano pobre para leer la Biblia como Palabra de Dios. Jesús dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los niños. Sí, Padre, pues esa fue tu voluntad (Mt. 11.25-26). Y, efectivamente, con nuestra ciencia bíblica estábamos excluyendo a los campesinos analfabetos, los pescadores, las gentes de la selva, y los trabajadores urbanos del estudio bíblico. Sucedió que cuando, en los años sesenta, los misioneros invadieron el campo, sin ser biblistas ellos en su mayoría, y les dijeron a esta gente humilde que podían leer la Biblia e interpretarla ellos mismos, el Dios de la Biblia habló. Es una historia conocida, aunque no deja de ser inspiradora."spaWith permission of the license/copyright holderbiblical scholarsChristian peopleread the BibleGod's WordGlobal ethicsBiblical TheologyBible (texts, commentaries)Biblical hermeneutics, Interpretation of the BibleBiblical TheologiesNuevo Protestantismo y lectura popular de la Biblia [New Protestantism and popular reading of the Bible]Article