Brighenti, Agenor2019-09-252019-09-252013-03-062012-071659-2735http://hdl.handle.net/20.500.12424/189125"La necesidad de una “nueva” evangelización se impone frente al desafío de mantener siempre viva y actual la novedad del Evangelio. El mensaje cristiano es, por excelencia, “buena nueva” de plenitud de vida, una diferencia que necesita hacer diferencia en la vida de las personas, las culturas y religiones, en las estructuras y la sociedad como un todo —“…he aquí que hago nuevas todas las cosas” (Ap 21, 6)—. El tesoro del mensaje no envejece, pero de barro es el ropaje o envoltorio que lo hace presente en la precariedad de la historia 3. Los Santos Padres, ya en la primera hora del cristianismo, llamaban la atención acerca del imperativo de una “Iglesia en continua reforma”, lo que los protestantes reformados acuñaron en la expresión: Ecclesia semper reformanda. Don Hélder Câmara, gustaba de repetir que “la Iglesia necesita cambiar constantemente para ser siempre la misma Iglesia de Jesucristo”. Y que, para eso, no basta “una” conversión, sino que el cristiano y la Iglesia como un todo requieren de “muchas” conversiones, de constante conversión, para ser mediación de los ministerios de la eternidad en la historia. El concilio Vaticano II, acogiendo el programa"spaWith permission of the license/copyright holderevangelizationdoctrinechallengesecclesiologyReligious ethicsCommunity ethicsMissiologyPractical theology and theological educationIntercultural and contextual theologies¿Cuándo la nueva evangelización es realmente nueva?[When the new evangelization is really new?]Article