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Construyendo sistemas de integridad corporativa para direccionar los riesgos de corrupción

Transparency International
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"rency.org 1. ¿Qué es un sistema de integridad corporativa? El concepto de integridad en las compañías está relacionado con un enfoque holístico de hacer negocios, el cual involucra a gerentes, empleados y accionistas en la adopción de medidas y estándares que conduzcan a una defensa efectiva contra la corrupción y los abusos. Cuando una compañía goza de una “alta integridad”, la conducta de los directores, gerentes y empleados se caracteriza por su adhesión a estándares éticos reconocidos mundialmente; por el cumplimiento tanto del espíritu como de la ley y las reglamentaciones; y por la promoción de valores centrales responsables (honestidad, equidad y confiabilidad). Los principales elementos de la integridad corporativa son el liderazgo ético, los sistemas de cumplimiento de normas contra la corrupción y el control regulatorio. Sin embargo, se requieren incentivos, controles y contrapesos adicionales para que estos elementos resulten más efectivos, evaluar su desempeño, completar los vacíos legales y ofrecer una protección adicional contra la conducta corrupta. Sólo un sistema de integridad corporativa de carácter integral puede alcanzar estas metas al construir un marco de interconexión alrededor de cuatro elementos interdependientes: Normas y culturas (códigos de conducta, ética y civismo corporativo); Gobernabilidad (sistemas de cumplimiento, gobierno corporativo y denuncia de irregularidades); Normas y reglamentaciones públicas (control regulatorio y aplicación de la ley); y Más controles y contrapesos (agencias de calificación, inversionistas, empleados, medios de comunicación y órganos de vigilancia de la sociedad civil). El primer componente depende de que las compañías adopten y apliquen estándares éticos globales que vinculen a la empresa y sus empleados a principios compartidos (valores, políticas y actitudes) y prácticas (normas, sistemas y procesos) comunes. No obstante, su naturaleza voluntaria y la frecuente ausencia de verificación independiente dificultan la posibilidad de evaluar si las medidas relacionadas resultan efectivas (ver recuadro lateral). Los marcos de gobernabilidad, el segundo componente, avanzan un paso más allá al establecer estructuras, procesos y mecanismos de control internos para impedir que los gerentes o el personal hagan uso indebido de sus puestos y de su poder dentro de la compañía para beneficio propio. El personal jerárquico de una compañía —directivos, presidentes ejecutivos y financieros, asesores jurídicos y jefes de recursos humanos— deben sentar la voz y asumir el liderazgo, actuando con integridad y fomentando estándares dentro de la empresa, incluyendo aquellos sobre remuneración de ejecutivos, grados de control de la junta directiva, transparencia financiera y protección de denunciantes. El tercer elemento, la reglamentación y control por parte de los gobiernos, contribuye a formalizar y aplicar estas políticas y prácticas. Sin embargo, una regulación efectiva requiere de recursos y voluntad política, y estos pueden variar considerablemente según el país. En el caso de la implementación pública de la reglamentación en materia de títulos valores, Sudáfrica gasta cuatro veces más que Francia en relación con su producto bruto interno bruto (PIB)
Note(s)
Topic
Type
Journal
Date
2009
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